Investigación
y compilación Prof. Chalo Agnelli
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NACIMIENTO
Cuando la
histórica Asamblea le dio a las provincias unidas del Río de la Plata el
prólogo de una legislación civil que luego sustentará Vélez Sarsfield, nació
Carlos Morel, de buena raíz criolla, que lanzó los trazos fundacionales en
las artes plásticas sin ataduras con el clasicismo académico. Sus motivos
fueron la vida común de la época, la prestancia de los hombres y sutileza de
las mujeres que la transitaron, los quehaceres y costumbres y la desbordada
naturaleza bonaerense. Efectivamente, sin premeditación y sin pertenecer a
ninguna escuela del arte fue el primer romántico, mucho antes que
Echeverría, que lo importó de Europa; el de Morel, por su liberación y amplitud,
no mojó su pincel en esa fuente.
En el
tórrido verano de 1813, el 8 de febrero, en la, por entonces, revolucionaria
ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires,
nació el precursor del Arte Nacional.[1] Fue bautizado
Juan Carlos, era el segundo de los hijos - en total fueron cinco - de don José
María Morel y de una criolla de notoria belleza doña Juliana Miró.
Era su casa
natal una vivienda de 18 habitaciones con una de las bibliotecas porteñas
más ricas y variadas. [2] Estaba ubicada
en la calle Perú, entre las de Belgrano y Venezuela, allí transcurrió su
infancia y concluyó los estudios primarios en la escuela del maestro Juan
Andrés de la Peña, [3] sita en la
esquina de la calle Chacabuco y Potosí (Alsina).
ESTUDIOS
En 1827 ingresó a la escuela de dibujo del suizo José Güth, [4] dependiente de la Universidad de Buenos Aires, de donde egresó en 1830, con calificaciones de sobresaliente, según consta en los
libros de exámenes de aquella institución.
Tenía 17 años de edad. Cursó el segundo año como discípulo del italiano Pablo
Caccianiga [5] quien
introdujo la enseñanza de la pintura y la miniatura y cuya amplia cultura hacen
suponer que los aprendizajes de Carlos Morel no se redujeron únicamente a lo
específico del arte.
En 1827 ingresó a la escuela de dibujo del suizo José Güth, [4] dependiente de la Universidad de Buenos Aires, de donde egresó en 1830, con calificaciones de sobresaliente, según consta en los
libros de exámenes de aquella institución.
Tenía 17 años de edad. Cursó el segundo año como discípulo del italiano Pablo
Caccianiga [5] quien
introdujo la enseñanza de la pintura y la miniatura y cuya amplia cultura hacen
suponer que los aprendizajes de Carlos Morel no se redujeron únicamente a lo
específico del arte.
El 6 de
junio de 1825 murió su padre y doña Julia Miró contrajo nuevas nupcias con el
retratista italiano Cayetano (o Gaetano) Descalzi – de quien ocho años después
se separará legalmente –. Si bien la vida familiar parece haber sido un tanto
turbulenta después de esta boda, es probable que Carlos Morel haya recibido de
este artista alguna orientación en la elaboración de retratos al óleo, grandes
y en miniatura. Descalzi es reconocido en la pintura de la época, por un óleo
litografiado del gobernador don Juan Manuel de Rosas, realizado en 1841,
titulado “Rosas, el Grande”, impreso al año siguiente, en la casa
Lemercier de París. En Quilmes realizó el retrato del juez de paz don
Tomás Giráldez.
LA OBRA
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| Juan Manuel de Rosas |
En 1835
realizó, junto con su ex compañero de escuela, amigo y socio don Fernando
García del Molino, el retrato de “El Coronel D. Vicente D. Corvalán”
y las miniaturas de “Don Juan Manuel de Rosas” y su esposa “Da.
Encarnación Ezcurra de Rosas”; esta última y su primera litografía, “El
descendimiento”, datan de 1836.
Luego hará otras dos litografías del
Restaurador.
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| Encarnación Ezcurra |
Su paleta
ejecutó escenas rosistas como el “Combate de Caballería en la época de
Rosas”, la “Carga de Caballería del Ejército Federal”,
inspiradas en el levantamiento de los hacendados del sur de la provincia de
Buenos Aires; “Caballería Gaucha”; la acuarela titulada “Montoneros”,
que como los otros da una idea de lo que debieron ser aquellas luchas y la
conformación de los ejércitos. Entre la obra pictórica costumbrista se
destacan, el “Mercado de carretas en la Plaza Monserrat”, en el
que figuran unos treinta personajes; “Payada en una pulpería”, “La
Carreta", “Caballos” - conservados algunos de estos óleos en el
Museo Histórico Nacional -. Aparece en 1841
la “Serie Grande de Ibarra”
ocho litografías regionalistas: “La familia del gaucho”, “Gaucho y sus
armas”, “Gaucho, en trage (sic) de pueblo”, “Cacique pampa y su mujer”,
“Indios pampas”, “El tambo en la ribera”, “Una hora antes de partir” y
“La media caña”, esta última descripta admirablemente por
Hilario Ascasubi en sus versos. [6] Todos
estos trabajos de carácter costumbrista muestran a un Morel que tuvo
experiencias directas con la existencia de los hombres y
mujeres de la campaña
bonaerense y con los pueblos originarios, sus tareas, usos y costumbres.
Indudablemente, de alguna manera, se relacionó con ellos, pues se percibe la
asimilación de sus formas, gestos, la sustancia de sus vidas, ajenas a lo que
conocía en la holgura del hogar paterno y en la vida social que le deparó su
origen.
Morel fue uno de los mejores litógrafos de la época. En sus láminas campea un notable sentido de la composición. Litografió la “Catedral de Buenos Aires”, dibujada por Pellegrini, “El ombú”, “Caballo espantado”, “Coraceros” y “Caballería”.
la “Serie Grande de Ibarra”
ocho litografías regionalistas: “La familia del gaucho”, “Gaucho y sus
armas”, “Gaucho, en trage (sic) de pueblo”, “Cacique pampa y su mujer”,
“Indios pampas”, “El tambo en la ribera”, “Una hora antes de partir” y
“La media caña”, esta última descripta admirablemente por
Hilario Ascasubi en sus versos. [6] Todos
estos trabajos de carácter costumbrista muestran a un Morel que tuvo
experiencias directas con la existencia de los hombres y
mujeres de la campaña
bonaerense y con los pueblos originarios, sus tareas, usos y costumbres.
Indudablemente, de alguna manera, se relacionó con ellos, pues se percibe la
asimilación de sus formas, gestos, la sustancia de sus vidas, ajenas a lo que
conocía en la holgura del hogar paterno y en la vida social que le deparó su
origen. Morel fue uno de los mejores litógrafos de la época. En sus láminas campea un notable sentido de la composición. Litografió la “Catedral de Buenos Aires”, dibujada por Pellegrini, “El ombú”, “Caballo espantado”, “Coraceros” y “Caballería”.
Para esa
época, su nombre ya era considerado por Marcos Sastre en su "Salón
Literario" como una promesa en el arte de la pintura. Sus óleos,
acuarelas y litografías lo destacaron en ese sentido.
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| La Carreta |
Entre los
paisajes que pintó se conservan: “La Calle Larga de
Barracas”
(actual Montes de Oca), “Quinta de Estrada” y telas de asuntos
religiosos de menos calidad artística.
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| El cacique pampa y su mujer |
Realizó en
1839, dos retratos al óleo, el de “Patricio Peralta Ramos”
y el de “Macedonia Escardó” y en 1840, hizo el que se considera
su mayor expresión “Florencio Escardó” que marca el cierre en ese
género. De esta
obra dijo José León Pagano: [7] “Es un
busto, cuyo concepto formal anuncia anticipaciones en verdad dignos de un
espíritu bellamente esclarecido. Nadie produjo en esos día un óleo tan rico ni
más fresco en resultados”. [8]
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| Tambo en la ribera |
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| La media caña |
Su
producción decae después de 1844, en su mayoría copias. Como lo demuestra,
según los entendidos, la tela “Combate de los bajíos de Arregui”
que se halla en el Museo Histórico Nacional, copia de un dibujo realizado por
un marinero que participó en esos hechos.
JOSE MARÍA
DUPUY - LA LEYENDA
El 19 de
abril de 1842 su cuñado José María Dupuy [10]
es apresado por los mazorqueros en su domicilio de la calle de la Victoria,
degollado en el cuartel del comisario de policía mayor Ciríaco Cuitiño [11]
y su cabeza expuesta en el Hueco de los Olivos. [12]
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| José María Dupuy |
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| Macedonia Escadó |
Reafirma
la probabilidad que haya habido cuestiones personales, que Dupuy fue asesinado
en la madrugada del día 19 de abril (no el 26 de marzo como dice Rivera
Indarte), el mismo día que Rosas lanza la proclama que acabó con los
hostigamientos indiscriminados.
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| Gral. Aldao |
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| Romana Luna de Aldao |
¿Se podría
pensar que es resultado de una obsecuencia timorata? Para nada, pues no le
faltaban a Morel los medios como para exiliarse, como hicieron tantos de sus
contemporáneos, si no acordaba absolutamente con el sistema de los federales.
¿Que haya
visto con asombro, curiosidad y convencimiento el sincero afecto que las clases
más humildes sentían por Rosas? Es
probable, ya que transitando su obra acertamos a suponer que debe haber pasado
largas horas observado los usos y costumbres del pueblo común, el gaucho, el
indio, la vida cotidiana de la gente de la ciudad y del campo.
Se
advierte en Morel cierta admiración en las figuras que se perfilaban heroicas
de fuste, como se trasluce del retrato del general “fraile” José Félix Aldao, un federal extremo que llego a decretar
que se considerara locos a todos los unitarios.
La
historia que labraron los victoriosos de Caseros hicieron denodados esfuerzos
por incorporar para su coleto a todos los que, aún siendo federales o unitarios
tibios, hicieron, durante el período rosista, obras relevantes para la Nación
Argentinas, entonces procuraron acomodarlos a su “historia oficial” a toda
costa. Quizá en ese fundamento esté incluido Carlos Morel.
BRASIL
Indiscutiblemente,
según nuestro criterio, Morel fue totalmente ajeno a estos hechos. Solicitó su
pasaporte para salir del país el 22 de febrero de 1842, [16]
lo que deja en claro que la muerte de su cuñado no fue causa de la falaz
“huida”. El 26 de marzo zarpa en la goleta polacra “Mima” con bandera
del reino de Cerdeña, [17]
según consta en el periódico inglés “British Packet”, Nº 815 del 2 de
abril. Y “El Jornal do Commercio” de Río de Janeiro – coincidentemente -
del 19 de abril de 1842, asienta que llegaron a dicha puerto los señores Rafael
Higinboton, José Luis Posse y Juan Carlos Morel provenientes de Buenos Aires.
Veinte días después del funesto desenlace, el 8 de mayo, “El Nacional”
informa de la muerte de Dupuy. Morel estaba en Brasil.
Su
elección del Brasil se debió al aluvión de artistas e intelectuales que
llegaron a Río de Janeiro desde Francia tras la restauración absolutista,
después de la caída de Napoleón, estimulados por la política laicista y
académica hacia las ciencias y las artes que implanta el emperador Pedro II.
En esa
ciudad se instruyó sobre la técnica del daguerrotipo inventado en 1839. Allí se
encuentra con Prilidiano Pueyrredón con quien seguramente se relacionó. Fue en
Río que realizó el retrato en miniatura de su cuñado a poco de enterarse de su
muerte.
Noticias
halagüeñas sobre la situación política y social del país lo alientan a regresar
el 3 de mayo de 1844, desembarcando el 19 de junio. [18]
Los siguientes meses fueron prolíficos para su obra, los retratos y el álbum de
litografías “Usos y costumbres del Río de la Plata” antedichos; que se imprimió en París
en 1854: “Son pequeñas escenas, en las que aparecen, plenos de humanidad,
tipos en su mayoría populares: soldados, aguateros, lavanderas, ganapanes…” [19]
Los años
posteriores a 1844, según
los críticos, su obra declina en calidad. En 1848 aparece la mencionada
tela “Combate de los bajíos de Arregui” y desde entonces hasta
1870 no se le conoce producciones artísticas ni actuación en la vida social
porteña.
Indudablemente
debió ser un hombre introvertido, tímido, poco afecto a las actividades
sociales. Carente de sentido práctico, nunca le dio un fin comercial a su obra.
No parece que haya disfrutado de holgura económica salvo los intereses que
debían proveerle los negocios que una vez compartió con su hermano y socio,
Estanislao.
EN QUILMES
En 1870 se
radica en el hogar de su hermana Indalecia Morel Dupuy de Dupuy, en Quilmes,
tenía 57 años.
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| Justo J. de Urquiza |
| Indalecia Morel |
SU SALUD
MENTAL
Una
versión meramente oral dice que el artista presenció esos cruentos hechos y que
la fuerte impresión que le ocasionaron produjo en Carlos Morel un serio
trastorno mental. La investigación científica demuestra que esos hechos fueron
distorsionados y refuta su presunta demencia.
Esto fue
debidamente comprobado por las enjundiosas investigaciones documentales y
relatos recogidos entre los familiares más cercanos a Morel por Matienzo, de
insospechable parcialidad política e histórica.
Las
infundadas versiones de su demencia carecen de total aseveración. Era un hombre
anciano con los achaques propios de la edad sin mayores consecuencias, tan solo
las que se agudizan con el tiempo, pero que lo acompañaron desde la formación
de su carácter y temperamento. Su personalidad recogida y renuente a la vida
social tumultuosa, lo harían parecer osco y huraño. Nada de esto confirmaron
familiares que lo conocieron como Eduarda Amoedo Dupuy de Etchevertz, Héctor D.
Ithuralde, Carlos Alberto y Agustín U. Matienzo. Así resume estas anécdotas su
sobrino nieto en su rigurosa biografía. “En aquel hogar…‘Tío Carlos’, como
se lo llamaba, pues todos eran en la casa sus sobrinos en distinta generación,
no es el pariente indigente a quien, haciendo sentir la protección brindada, se
relega a secundario lugar. Cariño, respeto y comprensión rodean sus días y no
le falta jamás la consideración debida a su indiscutido señorío. En prueba de
la afirmación, anotemos de camino una circunstancia. Nadie se sienta en la mesa
familiar, si no lo ha hecho él primeramente, en la cabecera que se le ha
destinado.” [23]
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| Firma de Morel |
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| Caja de pinturas y paleta de Morel |
| Julio Fernández Villanueva |
Seguramente
también lo visitaban otros vecinos prominentes del pueblo como el Dr. Wilde
(1814 – 1885) quien lo asistió como facultativo en algunas oportunidades;
además de Felipe Amoedo y Adolfo Otamendi Borches, ambos casados con sobrinas
suyas, etc. Uno de sus entretenimientos era hacer trabajos en encaje de
rigurosa elaboración, sentado en la amplia galería que se extendía a lo largo
de la casona, a la sombra de las glicinas.
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| Casa de la Cultura |
El
domingo 23 de enero de 1881 se dio una nueva representación para la
cual Morel pintó - dice el segundo periódico local - "tres telones,
bastidores y demás del bonito proscenio levantado en el salón Municipal";
por este trabajo El Quilmero, lo calificó de "modesto
cuanto inteligente artista” que "no hace alarde
de su mérito". Luego de la función la escenografía permaneció expuesta
varios días.
El
historiador José Abel Goldar en su libro “Panorama de las artes quilmeñas”
confirma que Carlos Morel fue el primer escenógrafo de la tan frondosa historia
del teatro quilmeño.
En 1888,
con 75 años, hizo un viaje al pueblo de Miramar que acababa de ser fundado por
sus sobrinos Fortunato de la Plaza y José María Dupuy, nieto de su querida
hermana Indalecia. De haber tenido alguna alteración mental difícilmente
hubiera tolerado lo dificultoso y arduo de este viaje cuando ni siquiera había
rutas ni carreteras y los medios de locomoción por cierto que no eran nada
cómodos.
Siempre
mantuvo una compostura atildada en el vestir. Su sastre el alemán Guillermo
Thiemer, se trasladaba desde Buenos Aires para realizar las pruebas y ajustes
de sus levitas y levitones.
A los 76
años se le tomó una fotografía en la ciudad de La Plata donde se lo ve erguido
y vivaz.
En su
juventud Fernando García del Molino, su amigo muy querido y asociado,
pintó al óleo su retrato representándolo de contextura recia, tez de un moreno
mate y ojos y cabellera negrísimos. Además hay un autorretrato titulado “Retrato
de pintor”, que Morel debe haber realizado aproximadamente en 1890, que se halla en poder de
la Licenciada Teresa Luengo.
Todo lo
antedicho desvirtúa totalmente la especie de su locura. [26]
SU MUERTE
Carlos
Morel murió en Quilmes, el 10 de septiembre de 1894,
tenía 81 años, edad muy avanzada considerando el promedio de vida de la época.
Sus restos descansan en el cementerio de Quilmes ubicado en la localidad de
Ezpeleta en una hermosa composición funeraria realizada por el escultor Juan
Francisco C. Marty, de la cual, en los últimos años, hurtaron el sobre
relieve con la esfinge del artista.
LA OBRA
ARTÍSTICA DE CARLOS MOREL
Reseñando
a numerosos críticos manifiesta Agustín Matienzo en “Carlos Morel, precursor
del arte argentino” que no se advierte en la obra de este artista
influencias de ninguno de sus colegas contemporáneos, así como vinculación con
escuelas o tendencias. Hay en sus trabajos una “comunicativa espontaneidad”;
“…la riqueza cromática de su paleta es alegre y vibrante, en visible
contraste con los apagados matices que caracterizaron los pocos cuadros que de
aquella época conocemos.”; Hay un “indudable sentido de la composición”.
“Hay algo sobre lo que creemos debe insistirse. Aquel artista intuitivo,
mejorada su técnica, mantiene intacta su personalidad; es el de siempre, y al
reintegrarse a su patria, será como ayer esencias argentinas las que alimentan
su labor”
Escribió el profesor Juan Carlos Lombán en su libro "Nueva Historia de Quilmes": "...Por primea vez en nuestra historia, gracias a Morel, se superó el pintoresquismo anecdótico y periférico de casi todos los viajeros extranjeros [...] para penetrar en lo esencial y profundo de la vida pampeana. Y pudo hacerlo porque lo pintó desde adentro, la vivió hasta identificarse con ella."
Asombrosamente su obra de mayor relevancia para el arte nacional abarca un período de poco más de cinco lustros.
Asombrosamente su obra de mayor relevancia para el arte nacional abarca un período de poco más de cinco lustros.
Alberto
Prando [27]
en el artículo “Un siglo de pintura argentina” que se publicó en el Nº
65 de la revista “Ars” propone que “los plásticos argentinos erijan a
Morel en su patrono laico”.
En el
Museo Histórico Regional Alte. Guillermo Brown de Bernal hay suya una “Sagrada
Familia”. Descendientes de su familia conservan otros cuadros -
desconocidos por el público mayoritario: “Naufragio”, “Virgen con el niño”
- copia de la “Virgen de la silla” de Rafael - una segunda “Sagrada
Familia”, el retrato al óleo de "Juan Bautista
Otamendi" en poder de la familia de Alberto Otamendi (circa
1838-1849, ver "Una familia de arraigo en Quilmes") y
el mencionado autorretrato “Retrato de pintor” (1890)
Hay
antojadizas interpretaciones de su estilo, sus inspiraciones artísticas, sus
predecesores más admirados por él en el arte. Pero a nuestro inepto entender
resultan casi todas refutables. Lo que no puede dejar de admitirse es que hubo
en Carlos Morel una rotunda fuerza interior que lo impelió a desprenderse
intuitivamente de todo cuanto lo precedía en arte y dio luz a su obra.
LA EMBA
CARLOS MOREL Y LA PROMOCIÓN DEL NOMBRE DEL ARTISTA
Tras las Ordenanzas Municipal Nº 1403 del 24 de noviembre de 1942 y la Nº 2194 del 28 del mismo mes y año quedó fundada la escuela Municipal de Bellas Artes de Quilmes por una iniciativa del concejal y presidente de la Asociación Cultural, Enrique Bicocchi.
Tras las Ordenanzas Municipal Nº 1403 del 24 de noviembre de 1942 y la Nº 2194 del 28 del mismo mes y año quedó fundada la escuela Municipal de Bellas Artes de Quilmes por una iniciativa del concejal y presidente de la Asociación Cultural, Enrique Bicocchi.
El activo
concejal Juan Carlos Nardi presentó ante el H.C.D., el 10 de junio de
1943, un proyecto de ordenanza que promovía denominar el murallón de la
Ribera de Quilmes, Carlos Morel.
| EMBA "Carlos Morel", hoy |
Ese año ya
la escuela se había trasladado de Pringles 735 entre Humberto Primo y
Garibaldi a un establecimiento de mayores dimensiones en Alvear 730.
En 1963 un
nutrido grupo de artistas plásticos quilmeños resolvieron donar una de sus
obras para costear un monumento que honre la memoria de Carlos Morel: fueron
ellos Oscar Albertazzi, Mario Amisano, Martha Anselmi, Héctor Arona, Jorge
Barton, Domingo Bloise, Sarah Cichero de López, Pedro Copes, Juan Correa, Rosa
Dolabjian, Pedro Enko, Julieta Fiorini, Leopoldo Fuchshuber, Ernesto
Gargarello, José Hoyos, Francisco López Grela, Enrique Martinotti, Juan F. C.
Marty, Alfreedo Morales Gorleri, José Llense, Gerónimo Narizzano, Manuel
Oliveira, Luciano Panier, Dino Pazzelli, Horacio Lepoca, Oswaldo Pensa,
Ludovico Pérez, Julio Rebolé, Pedro Ricci, Danilo Romero, Víctor Roverano,
Antonio V. M. Rocca, Aldo Severi, Sepuccio Tidone, René van Esse, Agustín, Vigo
Giai, Robero Vázquez, Leonor Jeanneret y María Zucchi (El Sol, viernes 3/5/63)
El sábado
6 de octubre de 1963 por el decreto Nº 3935 que
promulga el decreto ordenanza Nº 91 que designa con el nombre de Carlos Morel
al pasaje de la calle Alsina entre Hipólito Yrigoyen y Gaboto, se colocó una
placa conmemorativa. (El Sol, miércoles 9/10/63) Luego se designó con su nombre
también la plazoleta vecina donde se halla el monumento a la Madre.
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| Morel por Armin Zielinski |
Por
iniciativa del dramaturgo Kive Staiv, en 1979, por su condición de ser el
primer escenógrafo argentino, se puso el nombre Carlos Morel al hall central al
teatro Municipal General San Martín de la Capital Federal.
El 14 de agosto de 1998, un gran público se reunió frente hasta lo que, aún en ese entonces, era el edificio de la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel y hoy es la Casa de la Cultura, alumnos, profesores, autoridades municipales y descendientes de la numerosa familia de ese prócer del Arte Argentino, inauguraron la escultura que evoca la figura de Morel realizada por el artista Armín Zielinski, quien había pertenecido al jurando del concurso que procuró el emplazamiento en la Avda. Otamendi y Yoldi del monumento al Indio Quilme, en 1986.
En 1999 el psicoanalista, crítico de arte y docente de la E.M.B.A. Claudio Mangifesta publicó el libro "La ventana infinita", en el que simula una entrevista entre Morel y el autor.
El 8 de febrero de 2013 se cumplirán los 200 años del nacimiento del Precursor de las Artes Plásticas de Argentina. Su vida ha tenido más interrogantes que revelaciones, sin embargo el valor de su obra artítica no necesita preguntas y las respuestas las tendrá quien la recorra. Esas preguntas se traslucen en el fecundo libro que en 2008 publicaron los profesores Lidia Castellinio y Daniel Salvanescki, "Morel, presencia de un olvido". La última publicación de este hombre que vivió 18 años en Quilmes, ignorado o acallado desde 1850 hasta que en 1933 (83 años), Alejo González Garañó realizó en la Asocición Amios del Artes un muestra con 37 producciones de Carlos Morel.
Prof. Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar
BIBLIOGRAFÍA
Buceta Basigalup, Juan
Carlos. “Carlos Morel, un ilustrador del pasado argentino”. Diario El
Sol. Quilmes, 1942.
Craviotto, José A. “Quilmes
a través de los años” Ed. De la Municipalidad de Quilmes. 2ª Ed. Quilmes,
febrero de 1969
Castellini,
Lidia y Salvanescki, Julio Daniel. “Apuntes para una historia de la Morel”.
Ed. Tiempo Sur. Quilmes, 2000.
Cutolo,
Vicente O. “Nuevo Diccionario Biográfico Argentino”. (1750- 1930) Tomo
IV L-M. Pp. 651 y 652. Editorial Elche. Buenos Aires 1975.
De
Santillán, Diego A. “Gran Enciclopedia Argentina” Ediasr.- Buenos Aires
1959.
Goldar,
José Abel. “Panorama de las artes quilmeñas”. Serie Divulgaciones:
Artes, Letras y Ciencias. Municipalidad de Quilmes. Quilmes, diciembre de 1970.
Gutiérrez,
Ricardo. “La litografía y el centenario de una obra de Morel”. La
Prensa, 7 de octubre de 1945.
González
Garaño, Alejo. “El pintor argentino Carlos Morel. Obras inéditas del artista”.
En La Prensa, del 24 de mayo de 1936.
Lanuza,
José Luis. “Carlos Morel”. La Prensa, 24 de mayo de 1959.
Lombán, Juan Carlos. "Nueva Historia de Quilmes" El Monje Editor. 1º edición. Quilmes, 1990.
Lombán, Juan Carlos. "Nueva Historia de Quilmes" El Monje Editor. 1º edición. Quilmes, 1990.
Matienzo, Agustín. “Carlos
Morel, Precursor del Arte Argentino” EMECE Buenos Aires 1959.
Matienzo, Agustín. “El
pintor Carlos Morel a través de dos cartas esclarecedoras”. Nota publicada
en el diario La Nación, 1962.
Rivera Indarte, José. “Tablas
de Sangre” (Tercero y último tomo de Rosas y sus Opositores) Pp. 196.
Grandes Escritores Argentinos Dir. Alberto Palcos. W.M.Jackson, Inc. Editores,
Buenos Aires. Circa 1938.
Gelly y Obes, Carlos María.
“La vida ejemplar de Juan Andrés de la Peña” (1799-1864) Buenos
Aires, 1949.
Otamendi, Araceli Isabel.
"Apuntes sobre arte argentino: Carlos Morel". Segunda parte.
Revista Archivos del Sur, viernes 17 de abril de 2009.
http://revistaarchivodelsur.blogspot.com.ar
Otamendi, Luís. "Una
familia de arraigo en Quilmes" Ed de la Municipalidad de Quilmes.
Periódicos. "El
Quilmero" - "La Lealtad" - "El Sol" -
"Enfoques" - Perspectiva Sur" - "La Prensa" - "La
Nación".
EPÍLOGO
Como se mencionó más arriba el sobrerrelieve en bronce que se colocó en el monumento fúnebre a Carlos Morel en el cementerio de Ezpeleta fue robado. Había sido realizado por el escultor Juan Francisco Marty.
Gracias a la película documental lograda por la realizadora cinematográfica y directora de la productora "Mandioca" sobre la vida de Carlos Morel para la serie "Quilmes, biografía de un pueblo", la administración municipal local restauró en 2012, con una imagen el faltante.
NOTAS
[1] Matienzo,
Agustín. “Carlos Morel, Precursor del Arte Argentino” EMECE Buenos Aires
1959. Bibliografía fundamental de esta reseña.
[2] Archivo
general de actuaciones judiciales y notariales de la Capital Federal. Legajo Nº
6791
[3] Gelly y Obes,
Carlos María. pp.9, 15/16 y 30
[4] “Uno de los
primeros artistas itinerantes que llegó a Buenos Aires por ese entonces. Al
crearse en 1821 la Universidad de Buenos Aires por iniciativa de Rivadavia,
esa academia de dibujo fue incorporada al Departamento de Ciencias Exactas y
transformada en la cátedra de Dibujo de la Universidad, Guth quien regresaba de
un viaje por Montevideo y Brasil –característicos destinos de estos pintores
viajeros-, volvió a desempeñarse en esta oportunidad al frente de la cátedra
hasta fines de la década en que debió renunciar por problemas de salud.”
http://proyectoeuskal.wordpress.com/2010/05/18/jose-guth/
[5] Pablo
Caccianiga proyectó — sin éxito — un plan destinado al fomento de las
bellas artes. Junto con el arquitecto italiano Carlos Zucchi propició la
creación de una "Escuela particular de artes aplicadas". En 1828, la
"Gazeta Mercantil" anunció la apertura de dicho
establecimiento, el cual — por la escasez de alumnos — fue
incorporado a la Universidad y en esta forma surgió una nueva cátedra de
dibujo. El plan de estudios de la escuela era muy ambicioso para aquella época,
pues figuraban la arquitectura civil y militar, la perspectiva, geometría,
topografía, ornato y paisaje. Disponía seguir el célebre "Tratado de
los cinco órdenes de la arquitectura" de Barozio da Vignola, como
también de otros destacados estudiosos (Vitrubio, Palladio, Serli). La pintura argentina en el período1810 – 1830. www.robertexto.com
[6] “Diario de
la tarde”, Nº 2955 del 2 de julio de 1841.
[7] José León
Pagano (1875-1964) fue un escritor, pintor, comediógrafo y crítico de arte,
autor de estudios fundamentales sobre el arte argentino. Obras: La balada de
los sueños, A través de España literaria, El santo, el filósofo y el artista,
La bola de los sueños, Cómo estrenan los autores, El hombre que volvió a la
vida, El arte de los argentinos, Formas de vida. Teatro: Más allá de la vida,
Nirvana, Almas que luchan, Los astros, El sobrino de Malvarán, Cartas de amor,
El secreto de los otros, El inglés de anoche se llama Aguirre.
[8] Matienzo A.
etc., Ob. Cit., Pp. 27
[9] Matienzo A.
etc., Ob. Cit.; Láminas de XXXIII a XXXVI.
[10] No “Julián”
como lo nombran algunos historiadores confundiéndolo con su primogénito.
[11] Ciríaco
Cuitiño estaba vinculado a Quilmes desde 1818, en que se realizó el primer
reparto de tierras por parte del agrimensor Francisco Mesura. Poseía un monte
profusamente arbolado entre las actuales calles San Martín, Lamadrid-Las Heras,
Lebenshon y Zapiola-Monteagudo. Después de su muerte muchos de sus
descendientes se establecieron definitivamente en Quilmes.
[12] En el apañado
libro “Tablas de Sangre” de José Rivera Indarte, en la letra D, dice. “Dupuy
(ciudadano porteño): fue degollado por la mas-horca (sic) el sábado
Santo 26 de Marzo de 1842; su cadáver ridículamente ataviado, fue colgado en
lugar de una de las estatuas de Judas”
[13] Los Islas de
Garay eran descendientes directos del segundo y definitivo fundador de Buenos
Aires, don Juan de Garay
[14] Figura en el
periódico “El Lucero” Nº 70 de noviembre de 1829.
[15] Así queda
esclarecido el hecho en los juicios y sentencias condenatorias de los
mazorqueros: Alem, Badía, Cuitiño y Troncoso que se reproducen en los
periódicos “La Tribuna” de los días 18 de octubre y 30 de
diciembre de 1853 y en “El Nacional” del 7 de marzo de 1899 y en la
defensa que hace de Cuitiño el Dr. Marcelino Ugarte en “El Plata Científico
y Literario” Nº 1.
[16] Consta en el “Diario
de la Tarde” y en “La Gaceta Mercantil” de esa fecha.
[17] Capciosamente,
quizá, Rivera Indarte cambió la fecha de la muerte de Dupuy para incluir como
testigo de los hechos a Morel.
[18] Según el “Jornal
do Commercio”.
[19] Matienzo A.
Etc. Ob. Cit. Pág. 43.
[20] Dato
fehaciente aportado por su descendiente Alicia Otamendi Etchevertz
[21] Goldar, “Panorama
de las artes quilmeñas” Pp. 114 y 115
[22] Don José
Agustín Matienzo fue el primer farmacéutico afincado en el pueblo de Quilmes.
El autor del libro mencionado, “Carlos Morel, Precursor del Arte Argentino”,
era su nieto.
[23] Matienzo A.
Etc. Ob. Cit. Pág 47.
[24] “El Quilmero”, Nº 138 del 1º de abril de 1877.
[25] Id. Ant. Nº 535 del 23 de enero de 1881.
[26] Santillán, D.
“Gran Enciclopedia Argentina”. Tomo V “M-Ñ”. Pag. 379
[27] Alberto
Prando. Escritor y pintor nacido en Lomas de Zamora el 19 de noviembre de 1901.
Fue miembro de la comisión protectora de bibliotecas populares (1831), de la
comisión nacional de Bellas Artes (1932-1933 y de la comisión reorganizadora
del Museo de Bellas Artes (1932). Murió en 1981.
[28] Castellini, Lidia y Salvanescki, J, etc. Pp. 13; 16;
19 y 20.

























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