miércoles, 16 de mayo de 2012

CARLOS MOREL - 200 AÑOS DE SU NACIMIENTO


EL PRECURSOR DEL ARTE NACIONAL
 Investigación y compilación Prof. Chalo Agnelli
(para ver las fotos con mayor nitidez cliquear sobre ella dos veces)
NACIMIENTO
Cuando la histórica Asamblea le dio a las provincias unidas del Río de la Plata el prólogo de una legislación civil que luego sustentará Vélez Sarsfield, nació Carlos Morel, de buena raíz criolla, que lanzó los trazos fundacionales en las artes plásticas sin ataduras con el clasicismo académico. Sus motivos fueron la vida común de la época, la prestancia de los hombres y sutileza de las mujeres que la transitaron, los quehaceres y costumbres y la desbordada naturaleza bonaerense. Efectivamente, sin premeditación y sin pertenecer a ninguna escuela del arte fue el primer romántico, mucho antes que Echeverría, que lo importó de Europa; el de Morel, por su liberación y amplitud, no mojó su pincel en esa fuente.
En el tórrido verano de 1813, el 8 de febrero, en la, por entonces, revolucionaria ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Nuestra Señora de los Buenos Aires, nació el precursor del Arte Nacional.[1] Fue bautizado Juan Carlos, era el segundo de los hijos - en total fueron cinco - de don José María Morel y de una criolla de notoria belleza doña Juliana Miró.
Era su casa natal una vivienda de 18 habitaciones con una de las bibliotecas porteñas más ricas y variadas. [2] Estaba ubicada en la calle Perú, entre las de Belgrano y Venezuela, allí transcurrió su infancia y concluyó los estudios primarios en la escuela del maestro Juan Andrés de la Peña, [3] sita en la esquina de la calle Chacabuco y Potosí (Alsina).
ESTUDIOS 
En 1827 ingresó a la escuela de dibujo del suizo José Güth, [4] dependiente de la Universidad de Buenos Aires, de donde egresó en 1830, con calificaciones de sobresaliente, según consta en los libros de exámenes de aquella institución. Tenía 17 años de edad. Cursó el segundo año como discípulo del italiano Pablo Caccianiga [5] quien introdujo la enseñanza de la pintura y la miniatura y cuya amplia cultura hacen suponer que los aprendizajes de Carlos Morel no se redujeron únicamente a lo específico del arte.
El 6 de junio de 1825 murió su padre y doña Julia Miró contrajo nuevas nupcias con el retratista italiano Cayetano (o Gaetano) Descalzi – de quien ocho años después se separará legalmente –. Si bien la vida familiar parece haber sido un tanto turbulenta después de esta boda, es probable que Carlos Morel haya recibido de este artista alguna orientación en la elaboración de retratos al óleo, grandes y en miniatura. Descalzi es reconocido en la pintura de la época, por un óleo litografiado del gobernador don Juan Manuel de Rosas, realizado en 1841, titulado “Rosas, el Grande”, impreso al año siguiente, en la casa Lemercier de París. En Quilmes realizó el retrato del juez de paz don Tomás Giráldez.
LA OBRA
Juan Manuel de Rosas
Desde juventud temprana, estuvo abocado luego al comercio y la práctica de los negocios mercantiles junto con su hermano mayor Estanislao, además de actividades de carácter rural que debieron ser la fuente donde abrevó para realizar la parte bucólica y autóctona de su obra. Viaja por el interior del país y a Montevideo.
En 1835 realizó, junto con su ex compañero de escuela, amigo y socio don Fernando García del Molino, el retrato de El Coronel D. Vicente D. Corvalán y las miniaturas de Don Juan Manuel de Rosas” y su esposa Da. Encarnación Ezcurra de Rosas”; esta última y su primera litografía, “El descendimiento”, datan de 1836.
Encarnación Ezcurra
Luego hará otras dos litografías del Restaurador.
Su paleta ejecutó escenas rosistas como el “Combate de Caballería en la época de Rosas”, la Carga de Caballería del Ejército Federal, inspiradas en el levantamiento de los hacendados del sur de la provincia de Buenos Aires; Caballería Gaucha”; la acuarela titulada Montoneros”, que como los otros da una idea de lo que debieron ser aquellas luchas y la conformación de los ejércitos. Entre la obra pictórica costumbrista se destacan, el Mercado de carretas en la Plaza Monserrat, en el que figuran unos treinta personajes; Payada en una pulpería”, “La Carreta", “Caballos” - conservados algunos de estos óleos en el Museo Histórico Nacional -. Aparece en 1841 la Serie Grande de Ibarra ocho litografías regionalistas: La familia del gaucho”, “Gaucho y sus armas”, “Gaucho, en trage (sic) de pueblo”, “Cacique pampa y su mujer”, “Indios pampas”, “El tambo en la ribera”, “Una hora antes de partir” y “La media caña”, esta última descripta admirablemente por Hilario Ascasubi en sus versos. [6]  Todos estos trabajos de carácter costumbrista muestran a un Morel que tuvo experiencias directas con la existencia de los hombres y mujeres de la campaña bonaerense y con los pueblos originarios, sus tareas, usos y costumbres. Indudablemente, de alguna manera, se relacionó con ellos, pues se percibe la asimilación de sus formas, gestos, la sustancia de sus vidas, ajenas a lo que conocía en la holgura del hogar paterno y en la vida social que le deparó su origen. 
Morel fue uno de los mejores litógrafos de la época. En sus láminas campea un notable sentido de la composición. Litografió la Catedral de Buenos Aires”, dibujada por Pellegrini, El ombú”, Caballo espantado”, “Coraceros” y “Caballería”. 
Para esa época, su nombre ya era considerado por Marcos Sastre en su "Salón Literario" como una promesa en el arte de la pintura. Sus óleos, acuarelas y litografías lo destacaron en ese sentido.
La Carreta
Es bueno recordar que muchas de las litografías que se publicaban en el siglo XIX, no llevaban el nombre del autor sino el del propietario del establecimiento litográfico, de modo que por los originales que preservaron familiares, coleccionistas y amigos se pudo conocer su origen valedero. Hay otras que no fueron probadas certeramente, como son, “Danzas folklóricas” del álbum “Recuerdos del Río de la Platade la empresa “Litografía de las Artes” propiedad del ingeniero Carlos Enrique Pellegrini.
Entre los paisajes que pintó se conservan: “La Calle Larga de
El cacique pampa y su mujer
Barracas (actual Montes de Oca), “Quinta de Estrada y telas de asuntos religiosos de menos calidad artística.
Realizó en 1839, dos retratos al óleo, el de Patricio Peralta Ramos y el de “Macedonia Escardó” y en 1840, hizo el que se considera su mayor expresión “Florencio Escardó que marca el cierre en ese género. De esta obra dijo José León Pagano: [7] “Es un busto, cuyo concepto formal anuncia anticipaciones en verdad dignos de un espíritu bellamente esclarecido. Nadie produjo en esos día un óleo tan rico ni más fresco en resultados”. [8]
Tambo en la ribera
Entre los retratos litografiados, además de los tres de Rosas, se destacan el del “General José Félix Aldao, de su esposa Romana Luna”,  el del Doctor don Felipe Arana”, dibujado con gran soltura y firmeza de trazo; les siguen: Vicente López”,“Manuel Insiarte”,“José María Gómez de Fronseca” y “Monseñor Ilmo. Mariano Medrano”. Los cinco últimos, a su regreso de Brasil en 1844, donde, enterado de la trágica muerte,  realizó la miniatura de su cuñado José María Dupuy”. Y posteriormente la del “General D. Justo José de Urquiza”.
La media caña
Corresponde a su vez al año 1844, el álbum Usos y costumbres del Río de la Plata”, integrando por poco más de 38 apuntes costumbristas, las mayores son: El Cielito”, “Puerta del cementerio”, “Peones troperos”, “La carreta”, “Parada de la tropa”, “La partida”, “Vista de una casa sobre el río”, “Las lavanderas”, “El tambo”, “El lazo”, “El camino, “El campo”, “Carga de Mendoza” y “El pastoreo. Rodean a estas una serie de ilustraciones costumbristas, de tamaños menores que las figuras centrales, donde se aprecia su calidad de miniaturista. [9] 
Su producción decae después de 1844, en su mayoría copias. Como lo demuestra, según los entendidos, la tela Combate de los bajíos de Arregui que se halla en el Museo Histórico Nacional, copia de un dibujo realizado por un marinero que participó en esos hechos.

JOSE MARÍA DUPUY - LA LEYENDA
El 19 de abril de 1842 su cuñado José María Dupuy [10] es apresado por los mazorqueros en su domicilio de la calle de la Victoria, degollado en el cuartel del comisario de policía mayor Ciríaco Cuitiño [11] y su cabeza expuesta en el Hueco de los Olivos. [12]
José María Dupuy
José María Dupuy nacido en Buenos Aires el 22 de agosto de 1793 era hijo de Luis José Dupuy Islas de Garay [13] y de Ignacia Patrón. Estaba dedicado al comercio y era capitán en el Regimiento de Infantería de Patricios. [14] Estaba casado con su prima hermana Indalecia Morel y Dupuy, hija del primer matrimonio de José María Morel con Ana Joaquina Dupuy Islas de Garay, por lo tanto Indalecia era media hermana de Carlos Morel. Ambos mantuvieron a lo largo de toda su vida una relación fraterna muy confidente y afectuosa.   
Macedonia Escadó
Dupuy tenía una chacra en Quilmes. Como vecino del pueblo, en 1831, integró junto a Juan Eusebio Otamendi y Pedro Tobal la Comisión de Solares. En 1840 su propiedad, enseres de trabajo, carruaje, prendas de la familia fueron enajenadas y la casa incendiada en parte. Es muy probable que el clivaje de estas desventuras fuera la prosperidad que había alcanzado con su trabajo y el sereno bienestar con que vivía su familia. Esta bonanza le granjeó celos y enconos, pues no hay documentación que establezca que Dupuy se haya manifestado antirrosista. Es sabido que muchas de las víctimas de la violencia que se desató en Buenos Aires entre octubre de 1840 y abril de 1842 no siempre fueron militantes en las luchas entre unitarios y federales. Dispares circunstancias producían resentimientos personales en algunos alcahuetes y paniaguados adscriptos al régimen, quienes en muchos casos, como fue el de José María Dupuy, [15] actuaron sin que hubiera ordenanza alguna de Rosas; aunque se devela cierto consentimiento ante la impunidad con que quedaron protegidos estos forajidos.
Reafirma la probabilidad que haya habido cuestiones personales, que Dupuy fue asesinado en la madrugada del día 19 de abril (no el 26 de marzo como dice Rivera Indarte), el mismo día que Rosas lanza la proclama que acabó con los hostigamientos indiscriminados.
 MOREL FEDERAL... MOREL UNITARIO
Gral. Aldao
No hay forma de comprobar que Morel haya sido opositor de la política rosista ni se haya encuadrado en las filas de los unitarios: dice su sobrino bisnieto Agustín Matienzo “… su nombre no figuró jamás junto a quienes, un una u otra forma, estimularon la desunión y el odio”. Quizá no coincidía plenamente con ninguno de las dos parcialidades y prefirió marginarse, como debe haber sucedido con muchos hombres y mujeres de la época.
Romana Luna de Aldao
En la aguada sobre cartulina que realizó entre 1839 y 1844, titulada “A la grande obra de la Restauración de las Leyes”, firmada abajo y a la izquierda “bosquejo delineado por C. Morel”, manifiesta alguna adhesión al régimen; en esta alegoría se exalta la persona del Restaurador entre columnas que sostienen una cúspide estatuaria de figuras que glorifican, entre ángeles, panoplias y banderas, al máximo protagonista de la época.
¿Se podría pensar que es resultado de una obsecuencia timorata? Para nada, pues no le faltaban a Morel los medios como para exiliarse, como hicieron tantos de sus contemporáneos, si no acordaba absolutamente con el sistema de los federales.
¿Que haya visto con asombro, curiosidad y convencimiento el sincero afecto que las clases más humildes sentían por Rosas?  Es probable, ya que transitando su obra acertamos a suponer que debe haber pasado largas horas observado los usos y costumbres del pueblo común, el gaucho, el indio, la vida cotidiana de la gente de la ciudad y del campo.
Se advierte en Morel cierta admiración en las figuras que se perfilaban heroicas de fuste, como se trasluce del retrato del general “fraile” José Félix Aldao, un federal extremo que llego a decretar que se considerara locos a todos los unitarios.
La historia que labraron los victoriosos de Caseros hicieron denodados esfuerzos por incorporar para su coleto a todos los que, aún siendo federales o unitarios tibios, hicieron, durante el período rosista, obras relevantes para la Nación Argentinas, entonces procuraron acomodarlos a su “historia oficial” a toda costa. Quizá en ese fundamento esté incluido Carlos Morel.
BRASIL

Indiscutiblemente, según nuestro criterio, Morel fue totalmente ajeno a estos hechos. Solicitó su pasaporte para salir del país el 22 de febrero de 1842, [16] lo que deja en claro que la muerte de su  cuñado no fue causa de la falaz “huida”. El 26 de marzo zarpa en la goleta polacra “Mima” con bandera del reino de Cerdeña, [17] según consta en el periódico inglés “British Packet”, Nº 815 del 2 de abril. Y “El Jornal do Commercio” de Río de Janeiro – coincidentemente - del 19 de abril de 1842, asienta que llegaron a dicha puerto los señores Rafael Higinboton, José Luis Posse y Juan Carlos Morel provenientes de Buenos Aires. Veinte días después del funesto desenlace, el 8 de mayo, “El Nacional” informa de la muerte de Dupuy. Morel estaba en Brasil.
Su elección del Brasil se debió al aluvión de artistas e intelectuales que llegaron a Río de Janeiro desde Francia tras la restauración absolutista, después de la caída de Napoleón, estimulados por la política laicista y académica hacia las ciencias y las artes que implanta el emperador Pedro II.
En esa ciudad se instruyó sobre la técnica del daguerrotipo inventado en 1839. Allí se encuentra con Prilidiano Pueyrredón con quien seguramente se relacionó. Fue en Río que realizó el retrato en miniatura de su cuñado a poco de enterarse de su muerte.
Noticias halagüeñas sobre la situación política y social del país lo alientan a regresar el 3 de mayo de 1844, desembarcando el 19 de junio. [18] Los siguientes meses fueron prolíficos para su obra, los retratos y el álbum de litografías Usos y costumbres del Río de la Plata” antedichos; que se imprimió en París en 1854: “Son pequeñas escenas, en las que aparecen, plenos de humanidad, tipos en su mayoría populares: soldados, aguateros, lavanderas, ganapanes…” [19]
Los años posteriores a 1844, según los críticos, su obra declina en calidad. En 1848 aparece la mencionada tela “Combate de los bajíos de Arregui” y desde entonces hasta 1870 no se le conoce producciones artísticas ni actuación en la vida social porteña.
Indudablemente debió ser un hombre introvertido, tímido, poco afecto a las actividades sociales. Carente de sentido práctico, nunca le dio un fin comercial a su obra. No parece que haya disfrutado de holgura económica salvo los intereses que debían proveerle los negocios que una vez compartió con su hermano y socio, Estanislao.
EN QUILMES
En 1870 se radica en el hogar de su hermana Indalecia Morel Dupuy de Dupuy, en Quilmes, tenía 57 años. 
Justo J. de Urquiza
Desde el asesinato de su marido, Indalecia, aún con hijos pequeños, Tuvo como medio de subsistencia una panadería en Buenos Aires. [20] Tras el reclamo de sus bienes, expropiados durante el rosismo, demanda ratificada por su hijo Luis el 12 de agosto de 1853, se había establecido definitivamente con seis de sus hijos menores en ese pueblo del sur, en la equina de las calles Sarmiento y Alem. Luego se les une Carlos e instala una casa de fotografía. Un catálogo comercial “La Guía de Forasteros” en 1875, da cuenta de este emprendimiento. [21]
Indalecia Morel
El 19 de agosto de 1879 muere doña Indalecia como lo informa el periódico local “El Quilmero” del 21 de agosto. Honda debió ser la congoja del artista, pero su espíritu afable y generoso le había granjeado el afecto de sus sobrinos. Es en la casa de Ana Dupuy, casada con el farmacéutico don José Agustín Matienzo, ubicada en la esquina NO de Rivadavia y Brown, donde se hallaba la “Botica de Matienzo”, [22] centro social y político de la época, donde residiría los últimos años de su vida rodeado del afecto de sus familiares.
Foto de Carlos Morel tomada en La Plara en 1889
SU SALUD MENTAL
Una versión meramente oral dice que el artista presenció esos cruentos hechos y que la fuerte impresión que le ocasionaron produjo en Carlos Morel un serio trastorno mental. La investigación científica demuestra que esos hechos fueron distorsionados y refuta su presunta demencia.
Esto fue debidamente comprobado por las enjundiosas investigaciones documentales y relatos recogidos entre los familiares más cercanos a Morel por Matienzo, de insospechable parcialidad política e histórica.
Las infundadas versiones de su demencia carecen de total aseveración. Era un hombre anciano con los achaques propios de la edad sin mayores consecuencias, tan solo las que se agudizan con el tiempo, pero que lo acompañaron desde la formación de su carácter y temperamento. Su personalidad recogida y renuente a la vida
Firma de Morel
social tumultuosa, lo harían parecer osco y huraño. Nada de esto confirmaron familiares que lo conocieron como Eduarda Amoedo Dupuy de Etchevertz, Héctor D. Ithuralde, Carlos Alberto y Agustín U. Matienzo. Así resume estas anécdotas su sobrino nieto en su rigurosa biografía. “En aquel hogar…‘Tío Carlos’, como se lo llamaba, pues todos eran en la casa sus sobrinos en distinta generación, no es el pariente indigente a quien, haciendo sentir la protección brindada, se relega a secundario lugar. Cariño, respeto y comprensión rodean sus días y no le falta jamás la consideración debida a su indiscutido señorío. En prueba de la afirmación, anotemos de camino una circunstancia. Nadie se sienta en la mesa familiar, si no lo ha hecho él primeramente, en la cabecera que se le ha destinado.” [23]
Caja de pinturas y paleta de Morel
Agregan sus familiares que era un conversador ameno, haciendo evidente su amplia cultura. Evitaba las rememoraciones nostálgicas, tanto las gratas como las penosas, que prudente esquivaba para no caer en regodeos de dolor o resultar cargoso. Con sus sobrinos políticos Juan Ithuralde y Francisco Labourt conversaba en francés, lengua que dominaba. Entretenía las veladas familiares interpretando el violín.
Julio Fernández Villanueva
Además de las frecuentes charlas que mantuvo siempre con su amigo el general José Ignacio Garmedia, era asiduo a la casa de los Matienzo, cortejando a la mayor de las hijas del boticario, un estudiante de medicina que luego sería un notable artista – el primero nacido en Quilmas -, Julio Fernández Villanueva, quien durante esas tertulias tendría interesantes pláticas sobre arte con Morel, que indudablemente luego resultaron motivadoras para el médico y artista plástico, que vio trunca su vida tempranamente en la revolución de 1890, asistiendo a los heridos. 
Seguramente también lo visitaban otros vecinos prominentes del pueblo como el Dr. Wilde (1814 – 1885) quien lo asistió como facultativo en algunas oportunidades; además de Felipe Amoedo y Adolfo Otamendi Borches, ambos casados con sobrinas suyas, etc.  Uno de sus entretenimientos era hacer trabajos en encaje de rigurosa elaboración, sentado en la amplia galería que se extendía a lo largo de la casona, a la sombra de las glicinas.
Casa de la Cultura
El periódico “El Quilmero” del 1º de abril de 1877, da a conocer que hizo un retablo en el templo parroquial (hoy Catedral) [24] y, ese mismo año, realizó las escenografías para la primera puesta teatral que se realizó en el pueblo cuyo ámbito fue salón de la casa municipal, [25] donde hoy está la Casa de la Cultura y que fue sede del teatro municipal “Luz y Sombra” y de la Escuela Municipal de Bellas Artes que lleva su ilustre nombre.
El do­mingo 23 de enero de 1881 se dio una nueva representación para la cual Morel pintó - dice el segundo periódico local - "tres telones, bastidores y demás del bonito pros­cenio levantado en el salón Municipal"; por este trabajo El Quilmero, lo calificó de "modesto cuanto inteligente artistaque "no hace alarde de su mérito". Luego de la función la escenografía permaneció expuesta varios días. 
El historiador José Abel Goldar en su libro “Panorama de las artes quilmeñas” confirma que Carlos Morel fue el primer escenógrafo de la tan frondosa historia del teatro quilmeño.
En 1888, con 75 años, hizo un viaje al pueblo de Miramar que acababa de ser fundado por sus sobrinos Fortunato de la Plaza y José María Dupuy, nieto de su querida hermana Indalecia. De haber tenido alguna alteración mental difícilmente hubiera tolerado lo dificultoso y arduo de este viaje cuando ni siquiera había rutas ni carreteras y los medios de locomoción por cierto que no eran nada cómodos.
Siempre mantuvo una compostura atildada en el vestir. Su sastre el alemán Guillermo Thiemer, se trasladaba desde Buenos Aires para realizar las pruebas y ajustes de sus levitas y levitones. 
A los 76 años se le tomó una fotografía en la ciudad de La Plata donde se lo ve erguido y vivaz.
En su juventud Fernando García del Molino, su amigo muy querido y asociado, pintó al óleo su retrato representándolo de contextura recia, tez de un moreno mate y ojos y cabellera negrísimos. Además hay un autorretrato titulado “Retrato de pintor”, que Morel debe haber realizado aproximadamente en 1890, que se halla en poder de la Licenciada Teresa Luengo.
Todo lo antedicho desvirtúa totalmente la especie de su locura. [26]
SU MUERTE
Carlos Morel murió en Quilmes, el 10 de septiembre de 1894, tenía 81 años, edad muy avanzada considerando el promedio de vida de la época. Sus restos descansan en el cementerio de Quilmes ubicado en la localidad de Ezpeleta en una hermosa composición funeraria realizada por el escultor Juan Francisco C. Marty, de la cual, en los últimos años, hurtaron el sobre relieve con la esfinge del artista.
LA OBRA ARTÍSTICA DE CARLOS MOREL
Reseñando a numerosos críticos manifiesta Agustín Matienzo en “Carlos Morel, precursor del arte argentino” que no se advierte en la obra de este artista influencias de ninguno de sus colegas contemporáneos, así como vinculación con escuelas o tendencias. Hay en sus trabajos una “comunicativa espontaneidad”; “…la riqueza cromática de su paleta es alegre y vibrante, en visible contraste con los apagados matices que caracterizaron los pocos cuadros que de aquella época conocemos.”; Hay un “indudable sentido de la composición”. “Hay algo sobre lo que creemos debe insistirse. Aquel artista intuitivo, mejorada su técnica, mantiene intacta su personalidad; es el de siempre, y al reintegrarse a su patria, será como ayer esencias argentinas las que alimentan su labor
Escribió el profesor Juan Carlos Lombán en su libro "Nueva Historia de Quilmes": "...Por primea vez en nuestra historia, gracias a Morel, se superó el pintoresquismo anecdótico y periférico de casi todos los viajeros extranjeros [...] para penetrar en lo esencial y profundo de la vida pampeana. Y pudo hacerlo porque lo pintó desde adentro, la vivió hasta identificarse con ella."
Asombrosamente su obra de mayor relevancia para el arte nacional abarca un período de poco más de cinco lustros.
Alberto Prando [27] en el artículo “Un siglo de pintura argentina” que se publicó en el Nº 65 de la revista “Ars” propone que “los plásticos argentinos erijan a Morel en su patrono laico”.
En el Museo Histórico Regional Alte. Guillermo Brown de Bernal hay suya una “Sagrada Familia”. Descendientes de su familia conservan otros cuadros - desconocidos por el público mayoritario: Naufragio”, “Virgen con el niño - copia de la “Virgen de la silla” de Rafael - una segunda Sagrada Familia”, el retrato al óleo de "Juan Bautista Otamendi" en poder de la familia de Alberto Otamendi (circa 1838-1849, ver "Una familia de arraigo en Quilmes")  y el mencionado autorretrato “Retrato de pintor” (1890)
Hay antojadizas interpretaciones de su estilo, sus inspiraciones artísticas, sus predecesores más admirados por él en el arte. Pero a nuestro inepto entender resultan casi todas refutables. Lo que no puede dejar de admitirse es que hubo en Carlos Morel una rotunda fuerza interior que lo impelió a desprenderse intuitivamente de todo cuanto lo precedía en arte y dio luz a su obra.   

LA EMBA CARLOS MOREL Y LA PROMOCIÓN DEL NOMBRE DEL ARTISTA
Tras las Ordenanzas Municipal Nº 1403 del 24 de noviembre de 1942 y la Nº  2194 del 28 del mismo mes y año quedó fundada la escuela Municipal de Bellas Artes de Quilmes por una iniciativa del concejal y presidente de la Asociación Cultural, Enrique Bicocchi.
El activo concejal Juan Carlos Nardi presentó ante el H.C.D., el 10 de junio de 1943, un proyecto de ordenanza que promovía denominar el murallón de la Ribera de Quilmes, Carlos Morel. 
EMBA "Carlos Morel", hoy
La propuesta de Nardi no alcanzó su objetivo, pero el 22 de marzo de 1944 por el decreto Nº 2786 se bautizó a la escuela con el nombre de Carlos Morel, en conmemoración de los cincuenta años de su fallecimiento. Esta iniciativa es compartida por el representante de la Agrupación Artistas Plásticas Kilme, Francisco H. Fernández, manifestada en una reunión del 13 de marzo de ese año, por el presidente de la Agrupación Dr. José A. Craviotto y por el artista plástico Víctor Roverano. [28]
Ese año ya la escuela se había trasladado de Pringles 735 entre Humberto Primo y Garibaldi a un establecimiento de mayores dimensiones en Alvear 730.
En 1963 un nutrido grupo de artistas plásticos quilmeños resolvieron donar una de sus obras para costear un monumento que honre la memoria de Carlos Morel: fueron ellos Oscar Albertazzi, Mario Amisano, Martha Anselmi, Héctor Arona, Jorge Barton, Domingo Bloise, Sarah Cichero de López, Pedro Copes, Juan Correa, Rosa Dolabjian, Pedro Enko, Julieta Fiorini, Leopoldo Fuchshuber, Ernesto Gargarello, José Hoyos, Francisco López Grela, Enrique Martinotti, Juan F. C. Marty, Alfreedo Morales Gorleri, José Llense, Gerónimo Narizzano, Manuel Oliveira, Luciano Panier, Dino Pazzelli, Horacio Lepoca, Oswaldo Pensa, Ludovico Pérez, Julio Rebolé, Pedro Ricci, Danilo Romero, Víctor Roverano, Antonio V. M. Rocca, Aldo Severi, Sepuccio Tidone, René van Esse, Agustín, Vigo Giai, Robero Vázquez, Leonor Jeanneret y María Zucchi (El Sol, viernes 3/5/63)
El sábado 6 de octubre de 1963 por el decreto Nº 3935 que promulga el decreto ordenanza Nº 91 que designa con el nombre de Carlos Morel al pasaje de la calle Alsina entre Hipólito Yrigoyen y Gaboto, se colocó una placa conmemorativa. (El Sol, miércoles 9/10/63) Luego se designó con su nombre también la plazoleta vecina donde se halla el monumento a la Madre.
Morel por Armin Zielinski
Ese mismo año se impuso el nombre de Carlos Morel a la escuela Nº 17 del Consejo Escolar 20 de la Capital Federal.
Por iniciativa del dramaturgo Kive Staiv, en 1979, por su condición de ser el primer escenógrafo argentino, se puso el nombre Carlos Morel al hall central al teatro Municipal General San Martín de la Capital Federal.

El 14 de agosto de 1998, un gran público se reunió frente hasta lo que, aún en ese entonces, era el edificio de la Escuela de Bellas Artes Carlos Morel y hoy es la Casa de la Cultura, alumnos, profesores, autoridades municipales y descendientes de la numerosa familia de ese prócer del Arte Argentino, inauguraron la escultura que evoca la figura de Morel realizada por el artista Armín Zielinski, quien había pertenecido al jurando del concurso que procuró el emplazamiento en la Avda. Otamendi y Yoldi del monumento al Indio Quilme, en 1986.
En 1999 el psicoanalista, crítico de arte y docente de la E.M.B.A. Claudio Mangifesta publicó el libro "La ventana infinita", en el que simula una entrevista entre Morel y el autor.
El 8 de febrero de 2013 se cumplirán los 200 años del nacimiento del Precursor de las Artes Plásticas de Argentina. Su vida ha tenido más interrogantes que revelaciones, sin embargo el valor de su obra artítica no necesita preguntas y las respuestas las tendrá quien la recorra. Esas preguntas se traslucen en el fecundo libro que en 2008 publicaron los profesores Lidia Castellinio y Daniel Salvanescki, "Morel, presencia de un olvido". La última publicación de este hombre que vivió 18 años en Quilmes, ignorado o acallado desde 1850 hasta que en 1933 (83 años), Alejo González Garañó realizó en la Asocición Amios del Artes un muestra con 37 producciones de Carlos Morel. 
 
Prof. Chalo Agnelli
chaloagnelli@yahoo.com.ar
BIBLIOGRAFÍA
Buceta Basigalup, Juan Carlos. “Carlos Morel, un ilustrador del pasado argentino”. Diario El Sol. Quilmes, 1942.
Craviotto, José A. “Quilmes a través de los años” Ed. De la Municipalidad de Quilmes. 2ª Ed. Quilmes, febrero de 1969
Castellini, Lidia y Salvanescki, Julio Daniel. “Apuntes para una historia de la Morel”. Ed. Tiempo Sur. Quilmes, 2000.
Cutolo, Vicente O. “Nuevo Diccionario Biográfico Argentino”. (1750- 1930) Tomo IV L-M. Pp. 651 y 652. Editorial Elche. Buenos Aires 1975.
De Santillán, Diego A. “Gran Enciclopedia Argentina” Ediasr.- Buenos Aires 1959.
Goldar, José Abel. “Panorama de las artes quilmeñas”. Serie Divulgaciones: Artes, Letras y Ciencias. Municipalidad de Quilmes. Quilmes, diciembre de 1970.
Gutiérrez, Ricardo. “La litografía y el centenario de una obra de Morel”. La Prensa, 7 de octubre de 1945.
González Garaño, Alejo. “El pintor argentino Carlos Morel. Obras inéditas del artista”. En La Prensa, del 24 de mayo de 1936.
Lanuza, José Luis. “Carlos Morel”. La Prensa, 24 de mayo de 1959.
Lombán, Juan Carlos. "Nueva Historia de Quilmes" El Monje Editor. 1º edición. Quilmes, 1990.
Matienzo, Agustín. “Carlos Morel, Precursor del Arte Argentino” EMECE Buenos Aires 1959.
Matienzo, Agustín. “El pintor Carlos Morel a través de dos cartas esclarecedoras”. Nota publicada en el diario La Nación, 1962.
Rivera Indarte, José. “Tablas de Sangre” (Tercero y último tomo de Rosas y sus Opositores) Pp. 196. Grandes Escritores Argentinos Dir. Alberto Palcos. W.M.Jackson, Inc. Editores, Buenos Aires. Circa 1938.
Gelly y Obes, Carlos María. “La vida ejemplar de Juan Andrés  de la Peña” (1799-1864) Buenos Aires, 1949.
Otamendi, Araceli Isabel. "Apuntes sobre arte argentino: Carlos Morel". Segunda parte. Revista Archivos del Sur, viernes 17 de abril de 2009. http://revistaarchivodelsur.blogspot.com.ar
Otamendi, Luís. "Una familia de arraigo en Quilmes" Ed de la Municipalidad de Quilmes. 
Periódicos. "El Quilmero" - "La Lealtad" - "El Sol" - "Enfoques" - Perspectiva Sur" - "La Prensa" - "La Nación". 

EPÍLOGO

Como se mencionó más arriba el sobrerrelieve en bronce que se colocó en el monumento fúnebre a Carlos Morel en el cementerio de Ezpeleta fue robado. Había sido realizado por el escultor Juan Francisco Marty.

Gracias a la película documental lograda por la realizadora cinematográfica y directora de la productora "Mandioca" sobre la vida de Carlos Morel para la serie "Quilmes, biografía de un pueblo", la administración municipal local restauró en 2012, con una imagen el faltante.



NOTAS



[1] Matienzo, Agustín. “Carlos Morel, Precursor del Arte Argentino” EMECE Buenos Aires 1959. Bibliografía fundamental de esta reseña.
[2] Archivo general de actuaciones judiciales y notariales de la Capital Federal. Legajo Nº 6791
[3] Gelly y Obes, Carlos María. pp.9, 15/16 y 30
[4]Uno de los primeros artistas itinerantes que llegó a Buenos Aires por ese entonces. Al crearse en 1821 la Universidad de Buenos Aires por iniciativa de Rivadavia, esa academia de dibujo fue incorporada al Departamento de Ciencias Exactas y transformada en la cátedra de Dibujo de la Universidad, Guth quien regresaba de un viaje por Montevideo y Brasil –característicos destinos de estos pintores viajeros-, volvió a desempeñarse en esta oportunidad al frente de la cátedra hasta fines de la década en que debió renunciar por problemas de salud.” http://proyectoeuskal.wordpress.com/2010/05/18/jose-guth/
[5] Pablo Caccianiga proyectó  — sin éxito — un plan destinado al fomento de las bellas artes. Junto con el arquitecto italiano Carlos Zucchi propició la creación de una "Escuela particular de artes aplicadas". En 1828, la "Gazeta Mercantil" anunció la apertura de dicho establecimiento, el cual  — por la escasez de alumnos —  fue incorporado a la Universidad y en esta forma surgió una nueva cátedra de dibujo. El plan de estudios de la escuela era muy ambicioso para aquella época, pues figuraban la arquitectura civil y militar, la perspectiva, geometría, topografía, ornato y paisaje. Disponía seguir el célebre "Tratado de los cinco órdenes de la arquitectura" de Barozio da Vignola, como también de otros destacados estudiosos (Vitrubio, Palladio, Serli). La pintura argentina en el período1810 – 1830. www.robertexto.com
[6]Diario de la tarde”, Nº  2955 del 2 de julio de 1841.
[7] José León Pagano (1875-1964) fue un escritor, pintor, comediógrafo y crítico de arte, autor de estudios fundamentales sobre el arte argentino. Obras: La balada de los sueños, A través de España literaria, El santo, el filósofo y el artista, La bola de los sueños, Cómo estrenan los autores, El hombre que volvió a la vida, El arte de los argentinos, Formas de vida. Teatro: Más allá de la vida, Nirvana, Almas que luchan, Los astros, El sobrino de Malvarán, Cartas de amor, El secreto de los otros, El inglés de anoche se llama Aguirre.
[8] Matienzo A. etc., Ob. Cit., Pp. 27
[9] Matienzo A. etc., Ob. Cit.; Láminas de XXXIII a XXXVI.
[10] No “Julián” como lo nombran algunos historiadores confundiéndolo con su primogénito.
[11] Ciríaco Cuitiño estaba vinculado a Quilmes desde 1818, en que se realizó el primer reparto de tierras por parte del agrimensor Francisco Mesura. Poseía un monte profusamente arbolado entre las actuales calles San Martín, Lamadrid-Las Heras, Lebenshon y Zapiola-Monteagudo. Después de su muerte muchos de sus descendientes se establecieron definitivamente en Quilmes.
[12] En el apañado libro “Tablas de Sangre” de José Rivera Indarte, en la letra D, dice. “Dupuy (ciudadano porteño): fue degollado por la mas-horca (sic) el sábado Santo 26 de Marzo de 1842; su cadáver ridículamente ataviado, fue colgado en lugar de una de las estatuas de Judas”
[13] Los Islas de Garay eran descendientes directos del segundo y definitivo fundador de Buenos Aires, don Juan de Garay
[14] Figura en el periódico “El Lucero” Nº 70 de noviembre de 1829.
[15] Así queda esclarecido el hecho en los juicios y sentencias condenatorias de los mazorqueros: Alem, Badía, Cuitiño y Troncoso que se reproducen  en los periódicos  “La Tribuna” de los días 18 de octubre y 30 de diciembre de 1853 y en “El Nacional” del 7 de marzo de 1899 y en la defensa que hace de Cuitiño el Dr. Marcelino Ugarte en “El Plata Científico y Literario” Nº 1.
[16] Consta en el “Diario de la Tarde” y en “La Gaceta Mercantil” de esa fecha.
[17] Capciosamente, quizá, Rivera Indarte cambió la fecha de la muerte de Dupuy para incluir como testigo de los hechos a Morel.
[18] Según el “Jornal do Commercio”.
[19] Matienzo A. Etc. Ob. Cit. Pág. 43.
[20] Dato fehaciente aportado por su descendiente Alicia Otamendi Etchevertz
[21] Goldar, “Panorama de las artes quilmeñas” Pp. 114 y 115
[22] Don José Agustín Matienzo fue el primer farmacéutico afincado en el pueblo de Quilmes. El autor del libro mencionado, “Carlos Morel, Precursor del Arte Argentino”, era su nieto.
[23] Matienzo A. Etc. Ob. Cit. Pág 47.
[24]El Quilmero”, Nº 138 del 1º de abril de 1877.
[25] Id. Ant. Nº 535 del 23 de enero de 1881.
[26] Santillán, D. “Gran Enciclopedia Argentina”. Tomo V “M-Ñ”. Pag. 379
[27] Alberto Prando. Escritor y pintor nacido en Lomas de Zamora el 19 de noviembre de 1901. Fue miembro de la comisión protectora de bibliotecas populares (1831), de la comisión nacional de Bellas Artes (1932-1933 y de la comisión reorganizadora del Museo de Bellas Artes (1932). Murió en 1981.
[28] Castellini, Lidia y Salvanescki, J, etc. Pp. 13; 16; 19 y 20.